¿Dónde ubicar las mujeres?

Por Phra Dhammapitaka
(Bhikkhu Payutto)


El respetado monje y académico Phra Dhammapitaka discute sobre el lugar de las mujeres en el Budismo y los retos que enfrentan, y qué tanto hombres como mujeres pueden hacer para marcar la diferencia.
Bangkok Post - Tailandia; Sept. 22, 2.001 - UNA HISTORIA DE SANTISUDA EKACHAI

Los llamados para re-establecer el Sangha como la contraparte femenina equivalente al estado de los monjes budsitas nunca dejan de estar bajo la crítica severa de los conservadores, que los consideran una influencia del feminismo occidental. Pero la orden eclesiástica no puede posponer por mucho tiempo el considerar debidamente este asunto, teniendo en cuenta su deseo de obtener mayor aceptación en el proceso de "la expansión del Dhamma en Occidente".
Los argumentos en contra del re-establecimiento del Sangha de Bhikkhunis varían desde las demandas tradicionales sobre la desigualdad espiritual de las mujeres debido a su inherente "irracionalidad y sensibilidad” hacia los más problemas más concretos y prácticos del procedimiento.
De acuerdo con el Budismo Theravada, que gobierna en Tailandia, el re-surgimiento de las Bhikkhunis es imposible simplemente porque no existen Bhikkhunis Theravada para ordenar y continuar el linaje que desapareció antes de que el Budismo fuese introducido en ese país.
Pero a medida que mujeres más educadas llegaron a interesarse por el Budismo, han traído nuevos cuestionamientos y desean que el clero los responda. Entre ellos: ¿Dónde se ubican las mujeres en el Budismo? ¿Son las mujeres en realidad espiritualmente inferiores? ¿Cómo debería conducirse la lucha de las mujeres hacia la igualdad en las esferas religiosas? Y si el re-establecimiento de la ordenación de Bhikkhunis es imposible, ¿cuál es la mejor respuesta alternativa a las necesidades de las religiosas que desean vivir una vida ascética?
He aquí las opiniones de autoridad/autorizadas de Phra Dhammapitaka (P.A. Payutto), un respetado monje tailandés y académico budista, cuyo libro, Buddha Dhamma, es considerado una joya en la literatura tailandesa contemporánea budista.
Aparte de la controversia sobre las Bhikkhunis, el monje filósofo expresa sus opiniones sobre el feminismo y sus fortalezas y debilidades en términos del pensamiento budista. También aconseja sobre cómo la sociedad debería elevar la posición religiosa de las mujeres y cómo los movimientos sobre los derechos de las mujeres tailandesas deberían incorporar el pensamiento budista para abordar estos.

- ¿Cuál es el estatus de las mujeres en el Budismo?
Esto es obvio. Las mujeres, en el tiempo del Buddha, tenían un estatus inferior. Sin embargo, él estableció el Sangha de las Bhikkhunis como la contraparte del Sangha masculino. Eran iguales y profundamente respetadas. Por ejemplo, tenemos a Phra Moggallana y Phra Sariputta como los principales discípulos del Señor Buddha. En cuanto a las Bhikkhunis, también tenemos a Phra Khema y Phra Uppalavanna, cuya excelencia estaba a la par con la de los discípulos bhikkhus.
Existieron muchas otras Bhikkhunis sumamente capaces y sabias. Así, no existe duda alguna sobre la capacidad espiritual de las mujeres para alcanzar el Nirvana.
No obstante, si estudiamos el origen de las bhikkhunis, sabremos que éste no ocurrió sin dificultad. Y fue con gran renuencia que el Señor Buddha estuvo de acuerdo con la ordenación de mujeres.
El asunto sobre la ordenación de las mujeres debe ser visto en dos niveles, espiritual y social. Espiritualmente, el Señor Buddha reconoció, que las mujeres también pueden alcanzar el Nirvana y fue sólo por este motivo que finalmente ordenó bhikkhunis, aunque a un costo social. Socialmente, la ordenación de mujeres tenía el poder de debilitar el budismo porque hizo a esta religión, que aún era nueva en aquel momento, un blanco fácil de ataque.
También existen problemas especiales que surgen de la naturaleza misma de la feminidad que hacen que sea más difícil y peligroso para las mujeres vivir una vida ascética.
La gran cantidad de complicadas reglas y regulaciones para las bhikkhunis fueron formuladas en reconocimiento de estas dificultades. En la primera fase, las bhikkhunis vagaban solas por los bosques en busca de tranquilidad, como los monjes. Pero fueron atacadas. Entonces, el Señor Buddha tuvo que establecer reglas que requerían a las bhikkhunis vivir en templos junto con los monjes.
Debido a tales dificultades resultantes de factores sociales, el Señor Buddha tuvo que establecer varias precondiciones para las mujeres que querían ser ordenadas. Como yo lo veo, fue su propia cautela la que llevó a hacer comprender a las mujeres la dificultad que tenían por delante, y a asegurar la propia fuerza institucional de las bhikkhunis.
Históricamente, sin embargo, las bhikkhunis no duraron mucho. Esto pudo haber sido causado, en parte, por los desastres relacionados con la guerra que casi dsapareció los bhikkhu del subcontinente indio. En Sri Lanka, el linaje del budismo theravada también fue una vez casi cortado debido a las guerras con Portugal. Para continuar el linaje, tuvieron que convocar a monjes theravada tailandeses para realizar la ordenación.
Esta es la realidad histórica sobre la que tenemos que trabajar. Al comienzo, las mujeres podían ser ordenadas puesto que ellas, también, podían alcanzar la verdad última. Alguna vez tuvimos bhikkhunis que demostraron ser muy capaces.

- Hoy en día tenemos menos problemas en materia de seguridad y las mujeres disfrutan de un mejor estatus. ¿Qué cree que debería hacerse para ayudar a las mujeres que quieren dedicarse a la vida monástica?
Nuestros antecesores se enfrentaron a la misma pregunta. Por eso tenemos monjas como una alternativa. El estado de las monjas fue establecido para responder a la necesidad de mujeres religiosas que quisieran vivir sus vidas en la búsqueda de la verdad espiritual cuando no existía la ordenación de las bhikkhunis theravada.
Las monjas visten túnicas blancas y afeitan sus cabezas para distinguirse a ellas mismas de los laicos. Pero socialmente, no son vistas como iguales a los monjes.
Últimamente, sin embargo, la imagen de las monjas se ha deteriorado. En términos generales se piensa que las mujeres desconsoladas que buscan refugio o las desamparadas sin lugar a dónde ir, usan la vestimenta de las monjas como pretexto para mendigar.
Este es el problema que tenemos que solucionar. Tenemos que elevar el estatus de las monjas mediante ayuda educativa y fuerza institucional. O, podríamos optar por la creación de una institución totalmente nueva como lo hicieron nuestros antepasados cuando establecieron la vida monástica para las monjas.
En cualquier caso, incluso después de mejoras institucionales y educativas, las monjas, en la rama theravada, no pueden ser consideradas como iguales a los monjes. En cuanto a aquellos que están luchando por esa condición, aún queda la alternativa de la ordenación en la rama Mahayana. Ser una bhikkhuni todavía es posible.

- ¿Qué piensa usted sobre la pertinencia de plantear el asunto de las Bhikkhunis en la actualidad?
Es su derecho hacerlo. El problema es que si se ordenan en la rama Mahayana, serán tratadas como tales. Es como ser un monje budista chino en Tailandia. Pero no pueden utilizar la ordenación Mahayana para convertirlas en bhikkhunis bajo la observancia Theravada.
Aquí es dónde surge el problema. Como yo lo veo, debemos aceptar los hechos de manera realista. Si somos ordenados dentro de la fe Mahayana, que así sea. Debemos confiar en nuestras propias prácticas y comportamiento para obtener el respecto y el reconocimiento del público.

- Se ha informado que han habido algunos movimientos en Occidente para plantear esta cuestión y que los participantes se han contactado con algunos monjes de alto rango en Tailandia para pedir consejo.
No sé mucho sobre esto. He escuchado, sin embargo, que las mujeres también fueron ordenadas en templos, en Inglaterra, pero se les llama por un nombre diferente, no bhikkhunis. Este es uno de los esfuerzos para crear una institución que responda a las necesidades espirituales de las mujeres. Es como nuestro propio camino para las monjas pero ahora bajo nombres diferentes, tales como "Dasasila-Mata", que significa mujer con 10 preceptos, u otro grupo llamado "Sila-carini". Tales esfuerzos son normales. Donde existe una verdadera necesidad de parte de las mujeres de vivir una vida ascética y no pueden ser bhikkhunis, se establecen nuevas instituciones.
Hasta ahora, esta nueva institución no ha gozado de mucho éxito en Tailandia, pero éste podrá no ser el caso de Inglaterra, donde el entorno social es diferente.
La cuestión sobre las bhikkhunis es doble, involucra tanto la capacidad espiritual como la aceptación social. La falta de aceptación social y la situación de desigualdad implícita, no obstante, no afecta la capacidad espiritual de la mujer. En algunos lugares, donde las condiciones sociales son más favorables para las mujeres, la aceptación social de la ordenación de mujeres puede ser mucho más fácil.

- ¿Usted personalmente apoya la ordenación de mujeres?
Estoy de acuerdo con la creación de una institución adecuada. Creo que debería haber cierta reconsideración de este asunto si existe una necesidad real de parte de las mujeres de llevar una vida religiosa.
Sin embargo, esto no es algo que se pueda decidir a toda prisa. Se necesita una consideración prudente de todos los factores positivos y negativos.

-¿Qué considera que es mejor en términos de aceptación social, el camino de la monja o la creación de una nueva institución con un nuevo nombre?
El mejoramiento del camino de la monja es más eficaz en términos de aceptación social, puesto que sería la continuación de la tradición.
La situación en Tailandia y en el extranjero son diferentes. Por ahí se puede establecer una nueva institución porque todo esto es nuevo.
Pero sin importar cómo se llame, puede ser considerado como una nueva forma de camino para las monjas aunque no vistan túnicas blancas. En Tailandia, algunos grupos de monjas también visten hábitos azafrán. Pero esto sigue siendo visto como otro avance de la tradición de las monjas. Este sentimiento de continuidad de la tradición hace mucho más fácil ganar la aceptación del sector más conservador de la sociedad tailandesa.
Además, también deberíamos considerar si la creación de una nueva institución, aparte del estado de las monjas podría dar lugar a fraccionamientos posteriores y desarmonía. El mejoramiento institucional del estado de las monja, no obstante, puede incluir tanto lo antiguo como lo nuevo y mantener la armonía religiosa.

¿En qué medida la jerarquía eclesiástica le ha prestado ayuda a las monjas budistas?
Las monjas han recibido muy poca ayuda oficial. Sin embargo, se han realizado esfuerzos para mejorar el estatus de las monjas a través de medios tales como la creación de una institución de monjas en Tailandia en el templo Wat Bowom Nives. Las monjas pueden recibir educación hasta el nivel del Noveno Parien (el nivel más alto que pueden estudiar los monjes).
La mejora en la imagen de las monjas y su estatus es necesaria para ganar la aceptación pública. No debe haber monjas mendigando solas. Mientras tanto, las monjas deben ser bien educadas e informadas. Realmente, hay monjas muy capaces ahora. Su conocimiento sobre el Abhidhamma (el Dhamma de alto nivel) inclusive, es cotizado por los monjes.
La superación personal y la conducta digna son necesarios para corregir la imagen manchada.
Pero para ser sincero, los monjes tampoco están libres de la crítica debido a la conducta inadecuada. La imagen de los monjes también está contaminada, no sólo la de las monjas. Se requiere de mucho trabajo para corregir esto.
Aparte del propio mejoramiento de parte de las monjas, la sociedad, también, debe ayudar, especialmente en lo que respecta a las leyes. En la actualidad, el estatus de las monjas todavía no ha sido reconocido legalmente.

- ¿Cree usted que la nueva generación de mujeres que son conscientes de los derechos de las mujeres estará desilusionada con el Budismo si se les niega la igualdad de oportunidades para entrar en la vida religiosa?
No es necesario sentirlo de esa manera. El problema no es tan difícil. Sólo tenemos que ver dónde está el problema y resolverlo. En este caso, se trata de la sociedad. Dado que el problema surge de la aceptación social y condiciones sociales desfavorables –tenemos que encontrar los medios sociales para corregirlo. La capacidad social de las mujeres no está en discusión.

El problema es triple. En primer lugar, la diferencia biológica. En segundo lugar, los valores y las condiciones sociales. Y en tercer lugar, el aspecto espiritual y mental, incluida las capacidades individuales.
No hay dudas en cuanto al tercer punto. Las mujeres, también, pueden alcanzar la verdad última y convertirse en “Phra Arahant” (Iluminadas). Pero incluso los Phra Aranaht no pueden apartarse del mundo. Es por eso que debemos tener en cuenta aquello que determina nuestro lugar en la sociedad.
Las condiciones naturales y sociales están correlacionadas. La naturaleza biológica de las mujeres las ha colocado socialmente en desventaja. Y debido a su predestinación biológica, es más difícil para las mujeres que para los hombres vivir una vida que es libre e independiente de la sociedad.

- De acuerdo con el pensamiento feminista, las diferencias entre mujeres y hombre provienen de la cultura y la socialización.
Pero la verdad de la diferencia biológica es indiscutible. Las mujeres se embarazan. E inmediatamente ocupan una posición social diferente por este motivo. Las mujeres tienen que ser siempre cautelosas donde sea que vayan, porque son blancos fácil de ataque. Incluso hoy en día, cuando la sociedad ha progresado en otras áreas difíciles, no se ha solucionado el problema de la seguridad de las mujeres.

Cómo ocurrió la primera ordenación de las bhikkhunis theravada en Australia

31 de octubre de 2009

22 de octubre de 2009: recuerda esta fecha. Es ahí cuando todo ha cambiado. Es ahí cuando el Sangha del Monasterio Bodhinyana y el Monasterio de Monjas Dhammasara con el apoyo internacional del grupo de las bhikkhunis, realizó la primera ordenación de las bhikkhunis theravada en Australia y la primera ordenación de las bhikkhunis dentro de la Tradición Tailandesa del Bosque, en general. He aquí sobre cómo todo esto pasó.
La ordenación de las bhikkhunis se ha avivado como el tema del budismo internacional, por lo menos desde la década de 1970 cuando Tenzin Palmo tomó la ordenación plena. Realmente, esto se ha discutido ya antes, como lo muestra el apoyo brindado a la ordenación de las bhikkhunis por Jetavan Sayadaw, en sus documentos de 1949, en los cuales hizo referencia acerca de la discusión contemporánea sobre este tema.
La comunidad occidental, o mejor dicho, la comunidad angloparlante de los monjes de Ajahn Chah, empezó en la década de 1960, alcanzando el ímpetu en 1970 con el establecimiento de primer monasterio occidental en Tailandia, Wat Pa Nanachat (Monasterio Internacional del Bosque) y en los 80 con sus numerosas ramificaciones.
El problema sobre cómo el apoyo a la aspiración de la ordenación de las mujeres llegó a presionar al nuevo entorno y a la comunidad inglesa, se reflejó con el desarrollo de una plataforma de ordenación totalmente nueva, llamada siladhara. La misma es superficialmente similar a la plataforma canónica de samaneri, de las muchachas jóvenes, o a la de dasasilamata cingalés, pero en realidad está basada en un nuevo sistema de reglas inventado por Ajahn Sucitto en el marco de la discusión que sostuvo con la comunidad inglesa en los 80. Estas nuevas reglas han sido estructuradas alrededor de los patimokkhas canónicos para bhikkhus y bhikkhunis, aunque introduciendo muchos cambios sustanciales. Esta plataforma de siladhara ha sobrevivido en los monasterios de Amaravati y Chithurst y actualmente cuenta con unas 15 monjas.
Al mismo tiempo, había pocas novedades por parte de los Ajahn ingleses acerca de la ordenación de las bhikkhunis, y aunque a veces se decía que siladhara era un intento para convertirse en un escalón hacia la ordenación de las bhikkhunis, no había signos de algún esfuerzo real que lo hiciera posible. En vez de esto, el problema de la ordenación de las bhikkhunis ha sido silenciado cada vez que aparecía.
Mientras tanto, la comunidad de Ajahn Jagaro y luego la de Ajahn Brahm en Perth contaba con un largo periodo de intentos orientados hacia el establecimiento de la comunidad de las monjas. Esto llegó a ser posible en la última parte de la década de los 90, cuando Ajahn Vayama fue invitada a establecer la comunidad en Dhammasara. Ajahn Vayama, si bien mantenía una respetuosa conexión con la comunidad inglesa, no fue ordenada ahí, sino en Sri Lanka. Yo estuve presente cuando se iniciaban sus conversaciones con Ajahn Brahm y ella expuso bien claro que su deso no era el de seguir el modelo inglés. Ajahn Brahm respondió entonces, que Bodhinyana no era una ramificación de Amaravati.
La comunidad de Dhammasara estaba basada en los 10 preceptos de las samaneri, complementados con sus propias reglas monásticas.
La comunidad internacional, mientras tanto, ha dado un gran paso hacia la ordenación de las bhikkhunis. Las primeras bhikkhunis theravadin fueron ordenadas durante la década de 1980, siendo quizá la primera Ayya Khema, que casualmente fue una de las primeras maestras de Ajahn Vayama, y originalmente fue la administradora de la tierra que actualmente se convirtió en el monasterio Santi Forest. Muchas más la siguieron y, durante la década de 1990, tuvo lugar una serie bien conocida de múltiples ordenaciones en la India y en Sri Lanka. Al inicio, la orden de las bhikkhunis de Sri Lanka recibió una fuerte oposición, pero ahora hay ahí varias centenas de bhikkhunis que derribaron los obstáculos y se sobrepusieron a ellos con sus vidas.
Chatsumarn Kabalsingh, una distinguida académica tailandesa y figura mediática, tomó la ordenación de bhikkhuni en Sri Lanka en 2003 bajo el nombre de Dhammananda, convirtiéndose en la primera bhikkhuni de la nueva generación tailandesa. Muchas las siguieron y, en este momento, haya quizá unas 20 a 30 bhikkhunis en Tailandia.
También Camboya tiene una pequeña comunidad de bhikkhunis, con un grupo cercano a 20 monjas apoyadas por uno de los Sangharajas del lugar.
Birmania, por otro lado, posee el más vergonzoso récord en cuanto a la opresión de las bhikkhunis. Saccavadi, ordenada en Sri Lanka, al retornar a Birmania ha sido encarcelada, abusada y traumatizada, y finalmente, obligada a dejar los hábitos. Sin embargo, debo agregar que la mayoría de los monjes birmanos que conozco, apoya la plena ordenación de las bhikkhunis pero lo había dejado de expresar. Por otro lado, a las bhikkhunis “mahayana” al menos se las permite estar en los monasterios birmanos y practicar la meditación, lo cual aún se está negando dentro de la Tradición Tailandesa del Bosque.
Mientras todo esto sucedía, e internacionalmente se estaba progresando en casi todos los países de tradición Theravada, la tradición de Ajahn Chah no ha hecho nada. No había diálogo, investigaciones ni pláticas acerca del cambio.
A partir del año 2002, más o menos, empecé a hablar a los monjes acerca de esto. Tanto personalmente como en las cartas, este tema apareció como uno que necesitaba ser encaminado. Con la excepción de Ajahn Brahm y, en cierta medida, de Ajahn Sucitto, no obtuve respuesta alguna por parte del liderazgo, aunque muchos monjes jóvenes y adultos, que no cumplían con roles institucionales, se mostraban receptivos. Yo seguía conversando, escribiendo e investigando. Apunté hacia tres temas: las supuestas objeciones técnicas del Vinaya sobre la ordenación de las bhikkhunis; los problemas sicológicos que se evidencian en el debate; y, el interés práctico existente en el establecimiento de la comunidad de monjas.
Pienso que fue hacia el año 2006 cuando Ajahn Brahm me dijo que ahora él estaba ya plenamente convencido sobre que la ordenación de las bhikkhunis era el camino a tomar. Él tuvo el apoyo de sus monjes, especialmente de Ajahn Brahmali y empezó a animar a Ajahn Vayama a tomar la ordenación de bhikkhuni. Mientras tanto, Ajahn Vayama y las monjas de Dhammasara fueron visitadas por varias bhikkhunis, lo que les permitió mantener conversaciones, encontrar puntos de vista comunes y visualizar que su futuro como bhikkhunis se estaría materializando.
En estos días, el monasterio Santi Forest se convirtió en un bien conocido centro de apoyo internacional para las bhikkhunis. Teníamos muchas mujeres candidatas, interesadas en la ordenación de las bhikkhunis, pero por alguna razón u otra, ninguna de ellas procedió a recibir la ordenación plena. No es una cosa fácil y se vuelve bastante duro el hecho de recibir malas vibraciones por gran parte del Sangha de los bhikkhus. Por un tiempo estábamos pensando unir la ordenación de las bhikkhunis con las monjas de Dhammasara, quizá para el febrero de 2010. Pero nuestra candidata potencial decidió que aún no estaba lista para dar este paso. Además, la comunidad de Dhammasara deseaba una ceremonia reservada, la cual enfatizaría el verdadero significado de la ordenación -la aceptación dentro del Sangha- antes que hacer de esto un evento mediático.
Durante el vassa del 2009, los Ajahnes Brahm y Vayama mantuvieron una serie de conversaciones, durante las cuales decidieron llevar a cabo la ordenación de bhikkhunis. Sintieron que sus comunidades estaban listas, pero que no querían tener que lidiar con diversas formas de oposición organizacional que inevitablemente llegarían una vez se anunciara la fecha. Entonces, invitaron a participar a un grupo internacional de ocho bhikkhunis que fueron las siguientes: las Venerables Tathaaloka (la preceptora), Sucinta y Sobhana (recitadoras del acto formal), Atapi, Satima, Santini, Silavati y Dhammananda (del Vietnam). Ajahn Brahm y yo fuimos los recitadores del acto por parte de los bhikkhus. Las cuatro monjas de Dhammasara han sido ordenadas, esto es, las Venerables Vayama, Nirodha, Seri y Hassapañña.
Todas las bhikkhunis recibieron su ordenación dentro de la tradición Theravada y son bien conocidas como sinceras practicantes. Se ha decidido no incluir a ninguna bhikkhuni de la tradición Mahayana, siendo que esto podría ser objetado por algunos theravadins conservadores. Por esta misma razón, dos bhikkhus coreanos que estaban en Bodhinyana fueron respetuosamente pedidos a permanecer fuera de los límites del sima. Esto no quiere decir que la presencia del Sangha Mahayana afectaría la ordenación de alguna manera. Por el contrario, siendo ellos bhikkhus y bhikkhunis calificados, ordenados de acuerdo al Vinaya Dharmaguptaka, están claramente en samvasa (en comunión) de acuerdo al Vinaya y ningún monje ni monja que tomó parte de la ordenación tendría problema alguno en incluirlos. No obstante, la gran parte del Sangha Theravada percibe al Sangha Mahayana como perteneciente a una orden totalmente diferente, si no hasta a una diferente religión, por lo cual ellos podrían usar esta inclusión como una manera para criticar el procedimiento.
Durante los días que precedieron la ordenación, el Sangha de Bodhinyana fue consultada respetuosamente sobre si la apoyaría. Esto ocurrió durante la reunión del día de Uposatha anterior al domingo. Yo había vuelto a hablar con ellos el día miércoles y Ajahn Brahm los consultó una vez más el día de su retorno, un poco antes de la ordenación del día jueves. Todos los mensajes relevantes que hemos recibido de varios de los Ahajn han sido impresos y puestos a ser conocidos. Y los monjes fueron animados a leerlos de manera tal que pudieran tomar una decisión informada. Todos los monjes permanecieron firmes en su apoyo a la ordenación de las bhikkhunis. Sin embargo, uno de los monjes solicitó ser excusado de participar de la ceremonia siendo que había sido ordenado por Ajahn Sumedho y hubiese preferido que la ordenación se realizara siguiendo los planes, en el mes de diciembre.
En este tiempo, Ajahn Brahm estaba ausente visitando a su madre enferma en Inglaterra, así como llevando varias enseñanzas a Inglaterra, Noruega y Singapur. El día domingo, anterior a la ordenación, visitó a Amaravati, donde ofreció sus respetos a Ajahn Sumedho a quien comentó sobre que estaría llevando a cabo la ordenación de las bhikkhunis el siguiente jueves. Ajahn Sumedho le advirtió en contra de esto. Después de dicho encuentro, parece que han sido enviados emails alrededor del mundo a los monjes occidentales, provocando una instantánea reacción en contra de la ordenación.
La mayoría de los Ajahn ha respondido de manera razonable, expresando su respeto y presentando su punto de vista, según el cual no era sabio proseguir con la ordenación sin consultar ampliamente al Sangha. La mayoría de los mensajes que hemos recibido, en un principio, expresaba el apoyo a la ordenación de las bhikkhunis, pero no de la manera que se estaba llevando a cabo. Ajahn Brahm respondió a esto inmediatamente señalando que, de hecho, él hubo consultado a la comunidad ampliamente, incluyendo a Wat Pa Pong. Yo, por mi parte, también he respondido con una carta que detallaba cómo la discusión sobre la ordenación de las bhikkhunis ha sido consecuentemente silenciada dentro del Sangha occidental de Ajahn Chah.
Algunas pocas respuestas habían sido más o menos agresivas, con amenazas implícitas y explícitas de los Ajahns expresadas a través de los emails, faxes o llamadas telefónicas. Les mostré que eran farolones el martes y el miércoles así como las amenazas y los mensajes agresivos se enfriaron.
Puse en relieve un número importante de temas en estos mailes sin haber recibido ni una sola respuesta de fondo. Los Ajahns estaban más preocupados por señalar un par de errores de hecho en el mail de Ajahn Brahm, como también por indicar mis equivocaciones (los cuales, por otra parte, no fueron más que malas interpretaciones de mi carta original). Sin embargo, ellos continuaron con su total y mudo silencio en cara al problema real: la discriminación en contra de las mujeres en el Sangha y el potencial transformador de la ordenación de las bhikkhunis.
Las comunidades de Perth estaban interpretando bien esta presión. Nos sentimos todos aliviados al hablar por teléfono con Ajahn Brahm el jueves por la tarde, cuando nos dijo que se sentía feliz y calmado y que la oposición fue más o menos lo que esperaba. Las monjas lo interpretaban bien y permanecían firmes y despejadas -ellas estaban acostumbradas a este tipo de presiones.
Hubo también una conversación acerca de los detalles exactos sobre cómo los dos Sanghas tendrían que estar ubicados dentro de los límites espaciales del hall de Bodhinyana. Finalmente, se decidió tener las bhikkhunis de un lado del templo y los bhikkhus del otro lado. Cada Sangha se colocó en dos filas, de manera tal que las candidatas pudieran llegar al medio del Sangha. La ceremonia ha sido conducida con toda la precisión de acuerdo al Vinaya en pali, con la adición de unas pocas ceremonias al inicio provenientes de la tradición tailandesa.
La ceremonia de la ordenación empezó a las 19:15. Ayya Tathaaloka, una respetada bhikkhuni de 13 años de experiencia, fue formalmente nombrada como preceptora (pavattini) por el Sangha de las bhikkhunis. Siendo que no más de tres pueden ser ordenadas al mismo tiempo, las candidatas fueron ordenadas en dos grupos de a dos. El pleno procedimiento ha sido llevado a cabo por el Sangha de las bhikkhunis, con las candidatas requeridas por su preceptora, instruidas por el Sangha y preguntadas dentro del Sangha, antes de la final “Moción de los Tres Anuncios” (ñatticatutthakamma), que es la ordenación propiamente dicha.
Cuando las dos pares han sido ordenadas dentro del Sangha de las bhikkhunis, fueron llevadas en pares al Sangha de los bhikkhus. La ordenación frente a los bhikkhus es mucho más simple, siendo que ya no existen las preguntas de las candidatas ni la elección del preceptor. El rol del Sangha, de acuerdo al Vinaya en pali, consiste simplemente en confirmar la ordenación, estampar en ella su sello de aprobación y reconocer la aceptación de las candidatas. Ajahn Brahm y yo efectuamos los cantos y, confieso, que como una lluvia de arrobamiento, las auspiciosas palabras finalmente llegaron a ser verdad: evam etam dharayami -así lo tendré en cuenta. La ceremonia concluyó cerca de las 21h.
Entonces, las nuevas bhikkhunis se sentaron en medio de los dos Sanghas, mientras recitábamos todos el Metta Sutta como bendición. Es imposible describir el sentimiento de gozo y exultación que llenó el hall -fue inolvidable. Había luz y claridad que se percibía arriba en el cristalino cielo de Perth, así como lo recuerdo muy bien desde mi niñez. Así la ordenación, como una avalancha de ayuda y alegría se ha vertido de ahí hacia el mundo entero. El futuro nunca habrá sido más brillante.

Traducido del inglés por Isidatta. Cortesía de Bosque Theravada.

Posición de Wat Nong Pah Pong

Para el Venerable Somdet Buddhajahn
Director del Comité de Práctica de los Deberes como sustituto de Su Santidad el Sangharaja

Octubre 9, 2.552 D.B.

Asunto: Desaprobación de la ordenación de bhikkhuni;


Estimado y altamente respetado Venerable Somdet Buddhajahn, Líder del Comité de Práctica de los Deberes como sustituto para Su Santidad el Sangharaja.
El Sangha de Wat Nong Pah Pong y sus diversos monasterios dependientes y asociados, tanto en Tailandia como en el extranjero, desean afirmar que dan continuidad con la política defendida por el Mahatherasamakom en relación a su desaprobación de la ordenación de bhikkhunis.
Recientemente, esta afirmación fue aseverada en la reunión anual del Sangha en Wat Nong Pah Pong el 16 de junio del año 2552 D.B., donde se tomóla decisión de prohibir a cualquier monasterio dependiente asociado de Wat Nong Pah Pong brindar apoyo la ordenación de bhikkhunis. Más áun, cualquier monje que hiciese caso omiso de este acuerdo será excluido de los mismos.
Sin embargo, lamento informarle que Phra Visuddhisamvarathera (Brahmavamso Bhikkhu), el abad del Monasterio Bodhinyana, un monasterio dependiente asociado de Wat Nong Pah Pong en Perth, Australia, recientemente ha anunciado su decisión de dirigir una ordenación de Bhikkhuni en su monasterio el 22 de octubre, del año 2.552, actuando como preceptor (upajjhaya).
Brahmavamso Bhikkhu ha planeado unilateralmente esta ordenación sin previa consulta con el Sangha de Wat Nong Pah Pong. De hecho, ha ocultado su plan al Sangha de Wat Nong Pah Pong, al no permitir al Sangha de Wat Nong Pah Pong saber de ella hasta el 15 de octubre, cuando puso al tanto de sus planes a Phra Rajasumedhajah (Sumedho Bhikkhu), abad del Monasterio Budista Amaravati, en Inglaterra, sobre sus planes. Observo las acciones del Venerable Brahmavamso Bhikkhu como contrarias a varias resoluciones del Sangha de Wat Nong Pah Pong. Por ejemplo, en el encuentro internacional de monasterios dependientes asociados a Wat Nong Pah Pong (Encuentro Mundial de Abades) en el año 2.549, él se comprometió a abstenerse de tomar acciones unilaterales que pudieran tener consecuencias significativas para el resto del Sangha de Wat Nong Pah Pong. También aseguró por escrito en una carta al abad de Wat Pah Nanachat, que no tenía intención alguna de ordenar bhikkhunis.
Ahora los grandes Theras de Europa han enviado una carta al Venerable Bhikkhu Brahmavamso expresando su oposición a sus acciones, y solicitándole detener la ordenación de Bhikkhuni inmediatamente. Al día de hoy, él aún no ha abandonado (su plan de conducir la ordenación).
De acuerdo con el convenio del Sangha de Wat Nong Pah Pong y sus monasterios dependientes asociados de junio 16 del año 2.550 y 2.552, éstos se han preparado para excluir al Venerable Brahmavamso Bhikkhu de los monasterios dependientes asociados de Wat Nong Pah Pong.
Respetuosamente presento a usted esta (información) y solicito su compasión al considerar este asunto.

Rindo mis más profundos respetos a usted,

Phra Rajapacanavigrom
Abad de Wat Nong Pah Pong.

Bhikshunis chinas en la Tradición Ch'an (II)

2. Sutras que niegan la presencia de mujeres en la tierra del Buddha.
La escrituras de la Tierra Pura son las más destacadas en esta clase. Por ejemplo, el voto treinta y cuatro del 'Maha Sukhavativyuha-sutra' establece que:
Oh Bagavat, si, después de haber obtenido la Bodhi, las mujeres en los inmensurables, innumerables, inconcebibles e inmensos países del Buddha por todos lados después de haber oído mi nombre, deberían permitir que el desapego surja, no deberían dirigir su pensamiento hacia la Bodhi, deberían, cuando estén libres del nacimiento, no despreciar su naturaleza femenina, y si nacieran de nuevo, deberían tomar una segunda naturaleza femenina, entonces no puedo obtener el conocimiento perfecto más elevado". [6]
El 'Cula Sukhavativyuha' también declara explícitamente que no hay mujeres en la Tierra Pura. Aunque la posibilidad de nacer en la Tierra Pura no es negada a las mujeres, lo que se deriva de aquí es que la naturaleza masculina es necesaria para progresar en el camino del Bodhisattva en la Tierra Pura.

3. Sutras que aceptan a las mujeres como un estado menor de Bodhisattvas
La mayoría de los sutras mahayana caen en esta categoría. Esta incluye textos tales como el 'Saddharmapundarika', el 'Sumatidarikapariprccha', el 'Astasaharikaprajna-paramita', etc. En estos sutras las mujeres son mencionadas como "consejeras bien conocidas" o "buenas amigas" espirituales ('kalyanamitra'), pero están relegadas a las etapas más bajas del Bodhisattva. Para ser consistente con la visión Mahayana igualitaria hacia todos los seres sintientes, el tema de la transformación sexual ha sido introducido en estos sutras. si la virtud, el mérito y la sabiduría de una mujer son extraordinarios, puede, mediante un cambio de sexo, llegar a ser un Bodhisattva o un Buddha en su vida presente o futura. La transformación del género simboliza una transición desde la condición imperfecta de un ser humano representada por el cuerpo femenino hasta la perfección mental de un Bodhisattva y un Buddha representada por el cuerpo masculino. Así, en respuesta al desafío de 'Sariputra', quien representaba tradicionalmente la actitud negativa hacia las mujeres, la Niña Dragón en el Sutra del Loto, que es descrita como muy inteligente y habiendo penetrado dentro del Dharma más profundo, se cambia a sí misma por un Bodhisattva masculino y luego inmediatamente se convierte en un Buddha [7].
Aquí, la transformación del género de la mujer al hombre es un requisito previo para la realización de la budeidad de la Niña Dragón. Aunque el caso de la Niña Dragón demuestra la posibilidad de realización de la budeidad en una mujer, la noción de dicotomía, a saber, la noción de masculinidad y feminidad todavía existe.

4. Sutras que aceptan a las mujeres como Bodhisattvas avanzados y Buddhas eminentes.
El 'Vimalakirti Sutra' y el 'Srimala Sutra' pertenecen a esta categoría. En estos dos `sutras` la posición de las mujeres alcanza su pico más alto. Esta base doctrinal para esta culminación radica en las doctrinas Mahayana de 'sunyata' (vacuidad), 'Tathagatagarbha', no-dualidad, etc. En vez de tratar de identificar al hombre con el estado de Bodhisattva, los sutras de esta categoría atribuyen esto a las nociones de dualidad -ya sea, masculino o femenino, sujeto u objeto, etc.- que son simplemente apegos mentales contrarios a la enseñanza de la vacuidad. Las características de 'masculinidad' y 'feminidad' son simplemente ilusorias e irrelevantes. Sobre esta base, la Bodhisattva rechaza experimentar el cambio de sexo. Cuando Sariputra preguntó por su transformación, la Diosa en el Vimalakirti Sutra dijo, "He estado aquí durante doce años y he buscado las características innatas de la feminidad pero no he sido capaz de encontrarlas. ¿Cómo puedo yo cambiarlas?" [8]. Entonces la Diosa cambió a Sariputra en una mujer. Esto es para reforzar su afirmación de que toda persona y objeto trasciende las distinciones de género cuando se ve el mundo como vacío. Este punto de vista es ilustrado concretamente mediante la transformación de Sariputra.

Bhikshunis chinas en la Tradición Ch'an (I)

por Heng-Ching Shih

El espíritu de las doctrinas budistas mahayanas esenciales asume la igualdad entre hombres y mujeres, aunque en el plano mundano la posición de las mujeres budistas es inferior a la de los hombres budistas. La tradición budista china ch'an, siguiendo la enseñanza igualitaria de la mente única de la iluminación, aboga por la no-discriminación, el acceso universal al camino budista para todo ser sintiente, sea hombre o mujer.
No obstante, el status de las mujeres y sus capacidades espirituales no han sido mantenidos en alto en la historia budista como en la escuela china Ch'an. Aunque el Buddha reconoce que "las mujeres, habiendo ido adelante desde la vida hogareña hacia la vida sin hogar en el Dharma y la disciplina proclamadas por el Buscador de la Verdad, son capaces de realizar el fruto del que entra en la corriente o el fruto del que retorna una vez o el fruto del que no-retorna o la perfección" [1], las mujeres no han sido consideradas como iguales en el desarrollo espiritual en la literatura budista.
Las mujeres budistas en el Budismo temprano gozaban de una posición más alta que la de sus colegas posteriores, aún en numerosos textos tempranos budistas eran retratadas como celosas, estúpidas, apasionadas y llenas de odio. Los prototipos para la imagen negativa de las mujeres son las hijas de 'Mara', personificadas como Deseo, Codicia y Avidez. A los practicantes quienes fijaban sus cuerpos y mentes en el camino hacia la liberación se les aconsejaba mantener cierta distancia con las mujeres [2]. Se decía que las mujeres tenían cinco obstáculos, llamados ser incapaces de llegar a ser el Rey Brahma, 'Sakra', el Rey 'Mara', Cakravartin o Buddha. El cuerpo de una mujer es considerado impuro y vergonzoso. En la literatura Mahayana vemos una evolución gradual de un concepto positivo de las mujeres en términos de su sabiduría y práctica. Este cambio está basado en la doctrina y la filosofía del Budismo Mahayana. Mientras que la literatura pre-Mahayana representa las opiniones tradicionales de una institución monástica establecida dominada por los monjes, el Mahayana aboga por la figura del Bodhisattva que personifica el estado más alto de sabiduría y compasión en el cual toda discriminación sexual y social cesa de existir. Cada uno, hombre o mujer, monje o laico, es considerado como poseedor de potencial de Buddha. Sin embargo, la literatura Mahayana, al proponer una visión igualitaria, unánimemente no sostiene el status igualitario de las mujeres. El status espiritual de las mujeres es presentado de manera diferente de un sutra a otro dentro de la tradición Mahayana [3]. Hablando en términos generales, los sutras Mahayana que describen el progreso espiritual de las mujeres pueden ser clasificados dentro de cuatro categorías, ilustrando el mejoramiento gradual en las actitudes hacia las mujeres [4].

1. Sutras que sostienen una actitud negativa hacia las mujeres
En estos sutras las mujeres son descritas como la representación del mundo profano, 'samsara', y por tanto como obstáculos potenciales para el crecimiento espiritual. En el 'Udayanavatsaraja-parivartah' (El relato del Rey Udayana de Vastasa) del 'Maharatnakuta' leemos,
Las mujeres pueden destruir los preceptos puros.
Se retiran de conseguir méritos y honor.
Impidiendo a los demás renacer en el cielo,
Ellas son la fuente del infierno. [5]
El Ta-cheng Chou-hsiang kung-te ching ('Sutra Mahayana' sobre los méritos de hacer imágenes del Buddha) representa a las mujeres como de mente estrecha, celosas y odiosas. No perdonan ni retribuyen la bondad. Incluso si buscan la iluminación, no son persistentes. Es cierto que el Mahayana era más comprensivo hacia las mujeres, pero de todos modos el elemento misógino permaneció un poco en su literatura. Sin embargo, este prejuicio extremo contra las mujeres no es más la actitud predominante.

Notas:
[1] I.B. Horner, Tr. The Book of the Discipline, Pali Text Society, London, 1975, vol.5, p.354
[2] En el Sutra de las Cuarenta y dos Secciones, el Buddha dijo a los monjes, "Sean cuidadosos de no mirar a las mujeres. Si sucede que ellas los ven, no las vean a ellas. Sean cuidadoso de no habla con ellas. Si hablan con ellas, asegúrense de guardar sus mentes y modales.
[3] Han habido varios estudios sobre las mujeres budistas hechos por académicos en los últimos años. Los siguientes son tan sólo unos pocos. Dianna Paul, Women in Buddhism, Lancaster-miller, 1980. Rita M. Gross, "Buddhism and Feminism¡G Toward their Mutual Thansformation," Eastern Buddhist, no.1. (spring, 1986). pp. "Changing the Female Body¡G Women and the Bodhisattva Career in Some 'Maharatnakutasutra',Journal of the International Association of Buddhist Studies, 1981.
[4] Pual, Women in Buddhism, pp.169-171
[5] T. 11, p.543.