Vida monástica sin restricciones para las monjas

Publicado: 28/07/2009

Un monasterio (de la Tradición) del bosque para monjas budistas en Perth, Australia, ofrece un santuario a las mujeres que buscan la vida monástica.

Dos niñas pequeñas, hermanas de aproximadamente cuatro y seis años, se sientan sigilosamente sobre cojines de meditación especiales de tamaño infantil provistos para los visitantes. Haciendo una reverencia, escuchan atentamente como Ajahn Vayama, la abadesa del monasterio de monjas Dhammasara en Perth, Australia, les cuenta la historia de cómo surgió el lugar.

Érase una vez -es decir, en 1.998- una pareja local adinerada que acababa de tener su primer hijo, una niña. Los nuevos padres decidieron ofrecer una gran donación y comprar terrenos para construir para construir un monasterio de monjas budistas, de modo que si un día su hija quería convertirse en una monja, sería capaz de hacer lo cerca de casa, sin necesidad de ir a Asia.
A medida que le sonríe a las niñas, Ajahn Vayama dice: "Ahora, tu puedes escoger no convertirte en una monja cuando crezcas. No todo el mundo quiere. Pero es importante que tengas esa elección".
¿Quién sabe lo que le depara el futuro? Pero seguramente sería poético si en realidad escogieran la ordenación, ya que las muchachas son de ascendencia singalesa. En cierto sentido, son hijas modernas de Sanghamitta, la gran bhikkhuni (monja budista completamente ordenada) arahant, quien en el año 250 AEC llevó el linaje de mujeres ordenadas a Sri Lanka, donde floreció hasta la histórica casualidad de la guerra y la hambruna que condujeron a su descontinuación cerca del 1.100 EC. Antes de esto, la sociedad budista en Sri Lanka había ejemplificado la cuádruple estructura original establecida por el Buddha, constituida de hombres y mujeres monásticos y devotos laicos.

Guiada por el modelo del Buddha, la Sociedad Budista de Australia Occidental (BSWA, siglas en inglés) ha -desde su inicio a comienzo de la década de 1970- tenido como un objetivo fundamental el establecimiento de facilidades monásticas tanto para los monjes como para las monjas. Hoy en día, esta organización secular apoya el Monasterio de monjes Bodhinyana, creado en 1983 por monjes que entrenaron dentro de la Tradición tailandesa del Bosque bajo Ajahn Chah, y el Monasterio de monjas Dhammasara, creado en 1998, y considerado como un monasterio asociado.
La visión original que la BSWA tenía para Dhammasara era proporcionar un lugar a las mujeres para ser ordenadas y para que se formaran como monjas, así como para que las laicas practicaran en un entorno monástico. Al momento en el que se fundó el monasterio, no había perspectiva alguna de bhikkhunis reconocidas por la tradición tailandesa, por lo que la forma de ordenación provista en Dhammasara era la de monjas de diez preceptos que vestían hábitos marrones. Ajahn Vayama, una australiana que había sido ordenada como monja de diez preceptos y que pasó 10 años en Sri Lanka, seguidos de un año en el Monasterio Amaravati en Inglaterra (un monasterio sucursal en el linaje de Ajahn Chah), fue invitada a asumir la posición de abadesa a finales de 1997.

Hubo una decisión deliberada que convirtió a Dhammasara en un monasterio de monjas separado físicamente y completamente independiente. Ajahn Vayama explicaba: "Esto significaba que no se dependía del Sangha de bhikkhus para la enseñanza, el apoyo financiero y cualquier clase de ajuste al orden del día de cómo deberían ser las cosas. Las monjas toman todas las decisiones y son absolutamente responsables de construir y controlar el monasterio. Siempre existió un gran sentimiento de apoyo y cooperación de parte de los monjes, sobre todo de Ajahn Brahm [el abad de Bodhinyana]. Pero éste ha de sostenerse por sus propios pies".
Su independencia es una característica distintiva de Dhammasara. En la mayoría de los casos, tanto en Occidente como en Tailandia, las monjas viven en el mismo monasterio -aunque en su propia sección- con los bhikkhus, y a menudo difieren de ellos, especialmente si el abad es uno sumamente respetado. En Occidente existen ermitas y viharas, o residencias monásticas, independientes, donde viven una o dos monjas. Sin embargo, Dhammasara es el único lugar que, hasta ahora, ha sido establecido de manera deliberada como un monasterio para el entrenamiento de monjas budistas.
Aunque no siempre fue fácil, requiriendo trabajo duro y fortaleza durante más de 10 años, Dhammasara ha probado que, en efecto, puede mantenerse por sí mismo y encontrar su camino. En los primeros días, Ajahn Vayama fue la monja pionera solitaria, acampando en una caravana en el hábitat silvestre de Australia. Hoy en día, la comunidad monástica ha crecido para incluir a cuatro (y en cierto momento cinco) monjas, tres anagarikas (postulantes de ocho preceptos) y un número fluctuante de laicos invitados así como visitantes monásticas. Con la mano (literalmente) ofrecida por partidarios laicos se han construido caminos, kutis (chozas), un edificio central para múltiples fines y otras infraestructuras. No obstante, la mayor parte de la propiedad que se extiende por casi seis hectáreas ha sido preservada concienzudamente en su prístina condición natural como le conviene a un monasterio del bosque.

Andando por los caminos de tierra, uno puede oír los sonidos de las llamadas de pájaros y animales misteriosos que susurran en el monte. Menos misteriosos son los canguros que corretean alrededor de los campos y algunas veces vienen descaradamente cerca -especialmente en el área de la cocina en busca de sobras. Mientras tanto, los kutis extensamente espaciosos están rodeados por la densa vegetación de altísimos árboles y plantas herbáceas puntiagudas australianas. El simple hecho de estar inmerso en la atmósfera natural trae paz a la mente mágicamente.
Es raro encontrar un espacio como este para las mujeres, donde puedan tener las mismas condiciones físicas para practicar a las que los hombres reciben en un monasterio del bosque: viviendo en reclusión y rodeados por la naturaleza -ambos son muy beneficiosos para la meditación. Cada monja permanece en su propio kuti y, dependiendo de la disponibilidad, incluso las laicas invitadas por mucho tiempo también lo pueden hacer. A diferencia de los monasterios de monjes, donde las laicas están limitadas a las zonas públicas y a una designada, con frecuencia pequeña, zona de mujeres, las residentes en Dhammasara pueden moverse libremente en medio de los amplios espacios.
Otra diferencia en la experiencia de las laicas que han permanecido en Dhammasara, comparada a un monasterio masculino, es la oportunidad de participar totalmente en la comunidad y, así, tener una experiencia más auténtica de la vida monástica.
Como dice una mujer laica que reside durante más de un mes en Dhammasara, "Me siento como si realmente fuera parte de la comunidad, no solamente esa laica siempre cuidadosa de mantenerme distanciada de los monjes, es realmente maravilloso. Ante todo, simplemente me siento más a gusto. Pero también más involucrada en las actividades del monasterio. Tengo que aprender y seguir aún más las reglas de la comunidad. Todo esto me hace sentir que incluso como invitada soy casi una 'monástica', lo cual pienso que ha sido muy útil para mi práctica".
En el desarrollo de Dhammasara, Ajahn Vayama dio mucha importancia a instruir una forma monástica clara, que incluye una rutina monástica estructurada y las reglas de comportamiento monástico. "La forma monástica es en realidad valiosa porque constantemente te desafía a cumplir con la forma superficial, aún cuando ésta no sea de tu preferencia personal o lo que tienes ganas de hacer en el momento. Te hace trabajar constantemente sobre tus contaminaciones".
Como en todos los monasterios, los días en Dhammasara comienzan antes del amanecer. Dos veces a la semana hay sesiones grupales de meditación que comienzan a las 4:30 am, mientras que durante los otros días se hace práctica individual, lo que requiere aún mas disciplina personal. A esto le sigue un desayuno sencillo y un grupo se reúne para asuntos administrativos, y en ocasiones también una animada discusión sobre el Dharma.

Después de un período de trabajo matutino, vienen visitantes laicos a ofrecer la comida principal y las monjas dan una enseñanza de Dharma corta. Después de la comida, una monja mayor está disponible para hablar con los laicos. Una vez los laicos se marchan y termina la limpieza, uno está libre para seguir el estudio personal o la práctica del Dharma. Un momento grupal en la tarde a la hora del té es opcional, pero la mayoría aprovecha la oportunidad de estar juntas como una comunidad y hablar informalmente. Otra laica que permaneció tanto en el monasterio de monjes como en el de monjas comentaba, "Me gusta cómo puedes sentarte y hablar con las monjas. Es importante tener amigos espirituales con los cuales puedas discutir el Dharma".
Dos veces por semana hay un encuentro grupal para meditar, recitar y tener una conversación de Dharma. En ocasiones también hay una clase de estudio de suttas por la mañana una vez a la semana. El monasterio también tiene una amplia biblioteca de libros y conversaciones grabadas sobre Dharma. Así monjas y laicos invitados brindan un buen apoyo a su educación en el Dharma.
Las enseñanzas dadas están, de algún modo, adaptadas especialmente para las mujeres. Por ejemplo, un sutta seleccionado para un estudio profundo era sobre bhikkhunis arahant discípulas del Buddha y la forma en que cada una proclamó su iluminación. Esto puso en relieve y ofreció una mayor comprensión del logro espiritual de las mujeres, el cual rara vez es discutido en detalle en las conversaciones de Dharma de los monjes.
Además, una ventaja de aprender de una maestra es que "entiende mejor cómo actúa la mente de las mujeres. Ella ha trabajado con la misma intensidad lo que yo hasta ahora estoy trabajando", señaló la Hermana Seri, una de las monjas.
Los laicos también se benefician de las enseñanzas orientadas hacia la mujer provistas por las monjas. Aunque el monasterio de monjes lleva más tiempo establecido, muchos laicos deciden venir a Dhammasara también, o solamente a él. Cherry Jackson, una patrocinadora por muchos años de ambos monasterios afirma, "Podemos hablarles de mujer a mujer. Podemos discutir cosas aun más personales, y pueden darnos su consejo, especialmente en temas de mujeres".
Yannie Tan, otra patrocinadora de ambos lugares, dice que le gusta venir a Dhammasara porque allí puede ofrecer mayor servicio a las monjas. "Con los monjes, es muy limitado en cuanto a lo que podemos hacer por ellos. Pero con las monjas, puedo hacer cosas como llevarlas a lugares. Y luego en el coche, podemos hablar de una manera más informal. Puedo relacionarme con ellas con mayor facilidad y sentirme cómoda, porque las mujeres son más sensibles".
De hecho, en cierto sentido los hombres también encuentran mucho más fácil dirigirse a las monjas, aún a pesar de la exigencia de tener una chaperona cuando le hablan a una monja, tal como las mujeres deben tener un chaperón cuando le hablan a un monje. Ajahn Vayama anotó, "Muchos hombres sienten que pueden hablar sobre temas mucho más personales y emocionales con nosotras. Quizá no quieren ser vistos como 'blandos' con los monjes, pero no les importa exponer ese lado de sí mismos con una maestra".
Otra contribución significativa que las monjas hacen es proporcionar modelos de rol positivos, especialmente para las jóvenes y las mujeres.
Ajahn Vayama dice, "un valor asociado a que este monasterio de monjas sea independiente, es que moldeamos la formación para ser maestras del Dharma competentes, capaces y auténticas. No estamos en una competencia con Ajahn Brahm o los monjes. Pero estar separados nos permite ser apreciadas por derecho propio, no en una comparación con ellos".
Así, las monjas ofrecen a las mujeres algo a lo que aspirar en su desarrollo espiritual. Pero más que eso, también les proporcionan ejemplos de liderazgo en cualquier campo, no sólo en el espiritual.
"Me han dicho que tener una mujer al frente de la enseñanza y los retiros de Dharma, planteando preguntas, siendo reverenciada, ha sido positivo para muchas mujeres y muchachas. Especialmente para las jóvenes que están en los últimos años del colegio y están pensando en planes de carrera y se preguntan, '¿En realidad puedo hacer esto como una mujer?'. Han dicho que ha sido realmente inspirador para ellas ver a una mujer, sea yo o cualquier otra, haciendo esto", comparte Ajahn Vayama.
La realidad es, sin embargo, que en la tentativa de "hacerlo", todavía en muchos campos las mujeres deben lidiar con ciertas barreras e injusticias debido a su género. En esto, también, Ajahn Vayama puede ofrecer consejo a las mujeres basándose en sus experiencias personales en relación con tales desafíos. Si una muchacha por casualidad encuentra personas -hombres o mujeres- que no la apoyan, o incluso la desalientan, en la consecución del camino que escogió, diciéndole que no puede o no debe hacerlo, Ajahn Vayama ofrece este enfático consejo, "Sólo tienes que continuar. Sigue insistiendo en ello".
Luego si esas dos chicas singalesas escogen convertirse en monjas o no, los ejemplos positivos y los mensajes que han sido expuestos durante su visita a Dhammasara pueden haber dejado una impresión en sus jóvenes mentes. Quizá esto haya ayudado a cultivar la creencia de que pueden apuntar alto, y con determinación y trabajo, hacerlo bien en lo que sea que persigan -y también sembrarlas con confianza para ir hasta ello.

El Reestablecimiento de la Orden Theravada de Bhikkhuni en Sri Lanka

por Samaneri Suvimalee, Dialy News (Sri Lanka), Miércoles, Enero 31 de 2.007.

Sakyadhita International fue erigida por mujeres muy instruidas, tanto laicas como monjas budistas, tales como Dr. Sra. Frigiedgard Lottermuser, Ven. Karma Leshe Tsomo, Ven. Ayya Khema, Ven. Tenzing Palmo, Prof. Chatsumarn Kabilsinh (ahora Ven. Bhikkhuni Dhammananda de Tailandia), Kusuma Devendra (ahora Ven. Bhikkhuni Dr. Kusuma), Ven. Jampa Tsederon, Dra. Rita Gross, Ranjini de Silva y nuestra Dra. Hema Goonetillake. Sería tedioso mencionar toda la lista.
Baste decir que la organización tiene entre sus miembros a mujeres muy distinguidas. La organización nació aproximadamente en 1.987. Unos años más tarde, se estableció una delegación de Sakyadhita en Sri Lanka.
Una conferencia internacional de Sakyadhita fue sostenida en Colombo en 1.993, organizada por la Sra. Ranjini de Silva, presidente de la sucursal de Sakyadhita en Sri Lanka y que más tarde se convertiría en la presidenta internacional. El discurso de apertura de esta conferencia fue pronunciado por Kusuma Devendra (ahora Ven. Bhikkhuni Kusuma).
Ella está entre las pioneras de Sakyadhita International. Durante su vida laica había estado interesada en las Dasa-sil-matas y había realizado una investigación sobre ellas.
Este estudio le permitió darse cuenta de la vida de penurias que llevaban y de cómo eran marginadas por la sociedad. Luego de esto, realizó varias visitas al Ministerio de Asuntos Budistas para brindarles algún alivio.
Sus visitas resultaron en que las Dasa-sil-matas fuesen registradas como un primer paso y les fue dada una concesión para viajar y para un programa puesto en marcha para ellas que les permitía acceder a educación.
Uno de los principales objetivos de la organización era el re-establecimiento de la Orden de Bhikkhuni en los países Theravada.
Como los budistas en Sri Lanka sabemos, la Orden de Bhikkhuni fue establecida aquí por la Arahant Sanghamitta en el siglo III AEC (Antes de la Era Común). Sin embargo, ésta [la orden] murió aproximadamente en el siglo X o XI.
Muchas personas pensaban que no era posible introducirla nuevamente porque según las reglas del Vinaya debe haber Bhikkhunis ordenadas junto con Bhikkhus para ordenar a las posibles candidatas.
Esto es, por supuesto, una cuestión menor de la norma porque en el Culavagga del Vinaya Pitaka, que contiene la sección sobre la ordenación de bhikkhuni, el Buddha ha declarado que él da permiso a las bhikkhunis de ordenar bhikkhunis.
Aquella declaración fue hecha, al parecer, antes de que la elaboración de ceremonias evolucionara con respecto a la ordenación más alta. Afortunadamente, la investigación de la Dra. Hema Goonetillake en los registros chinos en China reveló que un grupo de bhikkhunis de Sri Lanka, liderado por la Ven. Devasara, fue invitado para establecer la Orden de Bhikkhuni allá.

Esto fue en el siglo V AEC con dos bhikkhus Theravada, siendo uno cingalés. Este es el linaje que aún persiste en la China Continental, Taiwán y Corea.
La Orden de Bhikkhuni Theravada fue restablecida en 1.998 en Bodh Gaya, con la ayudad de bhikkhunis de Fo Guan Shan (Taiwán), un pago de, por así decirlo, una deuda a Sri Lanka por haber dado la Orden de Bhikkhuni a los chinos en primer lugar.
Estamos agradecidas con el grupo de pioneras que obtuvieron la ordenación más alta en Sarnath de la representación coreana. Las bhikkhunis chinas siguieron, al igual que las bhikkhunis coreanas, el Vinaya Dharmagupta que es casi idéntico al Vinaya Theravada con unas pocas diferencias menores.
Aunque Vinaya Dharmagupta completo tiene más reglas para las bhikkhunis que el Theravada, la recién reestablecida Orden en Sri Lanka, desde luego, sigue el Vinaya Theravada.
Desde el establecimiento inicial de la Orden de Bhikkhuni Theravada, han habido varios grupos de posibles candidatas que han estado recibiendo la ordenación más alta junto con la ayuda de bhikkhunis en Taiwán o Corea.
Ahora las mismas monjas cingalesas entrenan y dan la ordenación más alta a novicias budistas (samaneris) junto a Bhikkhus Upadayayas cingaleses Theravada.
El Centro de meditación y entrenamiento Sakyadhita en Gorakana, Panadura, fue establecido en el año 2.000, Sus instalaciones y programas de entrenamiento fueron financiados por una organización filantrópica en Berlín, la Fundación Heinrich Boll.
El programa inicial de entrenamiento para bhikkhunis no sólo incluía estudio del Vinaya, sino otros varios aspectos del trabajo monástico y social. Estas bhikkhunis entrenadas en primer lugar regresaron a sus aramayas (en su mayoría procedían de la comunidad de Dasa-sil-matas) para entrenar a sus monjas pupilas de la misma forma.
Actualmente existen cerca de seiscientas o más bhikkhunis en Sri Lanka. Algunas de ellas tienen títulos universitarios así como de postgrado.
Algunas de ellas han seguido y están siguiendo cursos de asesoramiento psicológico conducidos por la Fundación Damrivi. Estas bhikkhunis entrenadas prestan un valioso servicio a la sociedad asesorando a los aldeanos que residen en los alrededores y cerca de sus aramayas.
Ellas han demostrado su valor en el trabajo de socorro por las inundaciones en el 2003, durante el desastre del tsunami en diciembre de 2005 y el trabajo de socorro en casos de desastre que sucedieron recientemente en Walapone a comienzos de este año.
El Centro de meditación y entrenamiento Sakyadhita en Gorakana se encuentra al final de un callejón con vista al Lago Bolgoda donde está el Centro de Simamalake. En este centro se imparte disciplina con una D capital. La campana para despertarse es a las 4:30 a.m. y el canto en el Viharage (cuarto santo) comienza a las 5 a.m.
A las 6 a.m. el vathpiliveth (trabajo que debe ser hecho en y alrededor del aramaya) comienza con varios grupos designados al barrido y la limpieza del cuarto santo, el área residencial incluyendo los baños, el jardín, los alrededores del árbol de Bo y también cocinando durante los días que no hay danas. Los sábados se dejan de lado para la limpieza cuidadosa de todo el establecimiento incluyendo la biblioteca de arriba.
La ofrenda (dana) de la mañana es a las 7 a.m. después de la ceremonia de ofrecimiento al Buddha en el cuarto santo. Desde las 9 a.m., la Pirivena (la escuela monástica) comienza sus clases.
Posterior al vathpiliveth de la tarde, la recitación comienza a las 5:45 p.m. Las monjas estudiantes repasan hasta las 9:30 p.m. Los estudios de Pirivena enfatizan mucho en la memorización y durante el vathpiliveth y las horas de estudio se puede escuchar jóvenes voces entonando en el estilo de gatha los versos del Dhammapada o slokas en sánscrito o pali, o las conjugaciones sánscritas de verbos y declinaciones de sustantivos.
Las materias en Pirivena son doctrina budista, pali, sánscrito, cingalés, inglés, Historia, Ciencia Social y Matemáticas.
Estas materias son ofrecidas para el examen final de Pirivena que tiene el mismo estándar que el de G.C.E. nivel 'O'. Se ofrecen tres materias para el siguiente examen que es el G.C.E. nivel 'A'.
Si la candidata aprueba este examen puede rendir el diploma de Budismo y Pali de la Universidad de Homagama y de aprobarlo puede avanzar a la licenciatura.
Aquellas que tengan las calificaciones necesarias para entrar a otras universidades pueden hacerlo.
Además de las clases en Pirivena y el vathpiliveth, las monjas estudiantes deben asistir a clases de meditación impartidas cada domingo, salir en respuesta a invitaciones para dana, bana o la recitación de pirith a enfermos o madres embarazadas.
Por lo general, la monja líder o una monja mayor mantienen ocupadas en actividades suplementarias. Las monjas jóvenes salen en Pindapatha los sábados y también los domingos. El asesoramiento recae sobretodo en los hombros de la monja líder.
Durante el retiro de lluvias, la agenda está más apretada porque cada tarde durante los 3 a 4 meses hay recitaciones de pirith, pujas al bodhi y sesiones de meditación. Las bhikkhunis siempre están disponibles a los aldeanos para aconsejarlos. Todos los días, prácticamente, es un día 'público' para aconsejar.
¿Cómo se llega a ser una bhikkhuni? Primero, uno debe ordenarse como samaneri, una novicia de diez preceptos, bajo la guía de una Acharya Bhikkhuni. Después de un período mínimo de dos años de entrenamiento, empieza el entrenamiento especial para la candidata a bhikkhuni bajo la guía de una Acharya Bhikkhuni y un Upadyaya Bhikkhu.
El Centro de meditación y entrenamiento Sakyadhita en Gorakana está bajo la tutela de un monje líder del Naugala Samasthalanka Sasanaloka Bhikshuni Sangama Mulasthanaya en Galigamuwa.
Las solicitudes se reciben allí y el examen final es de acuerdo con su concurrencia. El programa incluye la memorización de los primeros doce vaggas del Dhammapada, diez suttas del Digha Nikaya y, desde luego, conocimiento de la doctrina budista.
La ceremonia requiere de mucha disciplina y resistencia física. Es la culminación de la disciplina del aramaya y del entrenamiento especial que la novicia ha recibido, en ocasiones por más años en el caso de aquellas que se han convertido en samaneris muy jóvenes. Se debe alcanzar la edad de veinte años para ser elegible para la ordenación más alta.

Caminando por el mundo. Entrevista con Ajahn Sundara

Mountain Record: ¿Cómo llegó a encontrarse a usted misma como monja Theravada?

Ajahn Sundara: Crecí en Francia y provengo de una familia de buscadores. Buscaban la manera de llevar una vida que fuese mucho más significativa para ellos. Luego, fui cuidada en ese tipo de ambientes -con personas muy preocupadas por la sociedad y el mundo, tratando de crear un mejor lugar y tratando de criar a sus hijos de tal forma que se hiciesen más concientes de lo que debía ser un buen ser humano, para vivir una vida que no sólo esté fundada en la avaricia materialista, en el dinero, o incluso en el éxito. Finalmente, tomé la profesión de bailarina. Cuando descubrí la danza, se convirtió en una verdadera pasión y fue un medio para seguir mi búsqueda. ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es la razón por la que vivimos de esta forma? aún no había descubierto mi mente pero sabía que había algo que estaba olvidando. Tenía un buen matrimonio con una persona muy amable, pero esto no me brindaba la respuesta a mis preguntas.
Comencé haciendo retiros, algunos en monasterios cristianos. Mi ex-esposo enseñaba religiones comparadas y fue un estudiante de un reconocido maestro de meditación, Ajahn Chah. Hice un retiro con Ajahn Sumedho y estudié meditación y esto llevó de una cosa a la otra y un par de años se convirtió en mi vida. Sólo decidí entrenar a su cargo. Esto fue hace 24 años. Y fue el comienzo de mi vida monástica.

MR: ¿Podría hablar un poco sobre lo que significa practicar en su tradición? Por ejemplo, para nosotros que practicamos Zen, el voto de Bodhisattva -para liberar a otros antes que a nosotros mismos- es el corazón de nuestra práctica, y nuestros monjes toman el voto de vivir una vida de servicio. ¿Cómo entiende la tradición Theravada este voto?

Ajahn Sundara: En nuestra comunidad en particular, hay un estímulo constante a encontrar un equilibrio entre el corazón al servicio y la apariencia de servicio, sirviendo a la comunidad en general. En nuestros monasterios estamos muy ocupados cuidando nuestra comunidad y entrenando monjes y monjas, etc., pero también está abierto a los visitantes. Impartimos retiros durante todo el año -diez días, dos semanas, meses, un fin de semana. Hemos acogido conferencias y retiros interreligiosos, que han sido maravillosos. Damos gran cantidad de enseñanzas fuera del monasterio, visitando diferentes grupos budistas -grupos universitarios budistas, grupos escolares budistas, y a personas dispersas por todo el país. Enseñamos en Europa y en América. Salimos mucho, de hecho, hemos tenido que reducirlas porque nos mantenía lejos de la comunidad demasiado tiempo y la comunidad se siente descuidada.
Vemos el servicio como el estar comprometido con su vida y vivirlo de la mejor manera que pueda en su propia comunidad. Se puede decir que aún cuando no tengamos tal énfasis en los votos del Bodhisattva -no está deletreado de la misma forma- como mi maestro dice "Cuando se libera del yo, ¿Qué más hay ahí sino ayudar a los demás?"

MR: ¿Por qué cree usted que existe tal división entre las escuelas Theravada y Mahayana?

Ajahn Sundara: Creo que la división surgió poco tiempo después de la muerte del Buddha. Algunos académicos han explicado que existió una escuela fuertemente apegada a la idea del modelo del arahant. Tal vez la Mahayana, la escuela del bodhisattva, surgió en reacción a esas primeras posiciones que se tomaron después de la muerte del Buddha. Tal vez no fue una gran división; quizá fue solo una reacción de los monjes que estudiaban mucho y no se preocupaban por el mundo y no tenían nada que ofrecer al resto de su sociedad.

MR: ¿Y ahora? ¿Cree que existe una gran división ahora?

Ajahn Sundara: Considero que la división entre las dos escuela está más en el texto que en la realidad. Conozco personas que han hecho algo grande de esto, pero se trata de un montón de malentendidos y de sentimientos sobre el Theravada, las escuelas "Hinayana". Como si el bodhisattva mahayana estuviera ocupado y en realidad no estuviese iluminado y el arahant no se preocupara por el mundo... Tal vez soy un poco cínica al respecto. La cosa es que, si usted practica no hablar extensamente de tales diferencias a nivel conceptual.

MR: ¿Cree que existe diferencia alguna entre las dos escuelas?

Ajahn Sundara: Cada escuela brinda diferentes medios hábiles para tratar con la mente y el cuerpo. La enseñanza del Buddha es, básicamente, una larga serie de medios hábiles para liberar al corazón del sufrimiento. Veo al voto del bodhisattva como otro medio, otra manera de explicar cómo se libera la mente del sufrimiento. Cuando lo escucho recitar que usted está dedicando su vida al beneficio de todos los seres sintientes, es como un medio de entrenamiento de la mente para alejar esa tendencia egocéntrica que sucede muy dramáticamente. Hacemos esto en nuestra meditación. En Estados Unidos esto se llama Insight Practice. Estamos aprendiendo acerca de la mente y sus patrones muy egoístas y la actividad egocéntrica, y tan sólo escuchando a la mente tal y como es. Entonces descubrimos que podemos dejar ir, dejar de lado que "la mente no-bodhisattva" se abandona y así la brecha se hace más y más pequeña.
Cuando estuve escuchando la enseñanza del Dalai Lama hace varios años, yo misma y otra monja que tomó los votos de Bodhisattva revisamos todos mis votos. Revisé los votos de bodhisattva en gran detalle y no había nada que me hiciera transgredir, nada que me impidiera seguir correctamente aquellos votos. Los veo como entrenamiento; el Voto del Bodhisattva entrena la mente tal como los preceptos lo hacen.

MR: Un antiguo maestro Zen dijo "la realidad de la ignorancia es a la vez la naturaleza de Buddha". He leído que en la escuela Theravada, la atención consciente se practica para protegerse de los tres venenos -deseo, aversión e ignorancia. ¿Es esta una diferencia en la comprensión de las dos escuelas?

Ajahn Sundara: Es una buena pregunta. Es bueno aclarar esto porque cuando la persona dice "que la atención consciente me proteja", ella, si está practicando correctamente, quiere decir que la proteja de actuar, pensar y hacer cosas de manera no-hábil, de dañar a otras personas. Es una forma de hablar sobre la atención consciente como presencia de la mente. Cuando usted está presente, aquí y ahora, es menos probable que actúe inhábilmente y diga algo perjudicial a otra persona o que piense dañosamente. No tiene nada que ver con proteger al ego. En realidad, lo que sucede -estoy segura de que en su práctica también- es que entre más practica, está más abierto a otras personas, tiene menos control en su vida, responde más a ésta sin pensar en usted mismo.

MR: En su tradición se mantiene una adherencia estricta al Vinaya. Esto significa, entre otras cosas, que no maneja dinero, o no come a menos que le sea ofrecido alimento. En otras palabras, usted depende completamente de otros. ¿Puede hablar sobre cómo se mueve por la sociedad occidental con estas preocupaciones especiales que alimentan el corazón y no el ego? ¿Cómo trabaja con toda la atención que recibe, sin sentirse separada o especial?

Ajahn Sundara: Ni siquiera es una cuestión que surja en algún nivel. Una vez usted se ha comprometido a este camino en particular -"este es mi compromiso"- eso es todo. Observo la belleza. Observo la alegría. También observo el resultado de mi compromiso en otras personas. Me doy cuenta que las personas están muy contentas de apoyar a un monje o una monja que ha hecho este compromiso. ¡Y no lo escribí! Sólo tomé los votos que estaban en el Vinaya y que fueron establecidos por el Buddha. Pero si, cuanto tomo este compromiso, o alguien lo toma, puede pulsar muchos botones por un occidental, por una mujer independiente, por alguien que no quiere depender de otro y así gran parte de nuestro entrenamiento se centra en moverse con gracia en aquel nuevo modo de vida. Aprendemos a no exigir, o crear problemas a otros. No me veo como especial. Solamente me veo como una monja Theravada ordinaria que anda por el mundo, y a veces, Dios, si fuese más independiente ¿no sería más fácil?
Esto ha sido una cuestión en nuestra comunidad, un diálogo en curso. La mayoría de los monjes y monjas que conozco sólo salen por invitación y la gente está feliz de ayudar. Si usted va alguna parte y dice "Pero no tengo dinero. Lo siento. Necesito una comida al día que no me puedo proveer por mí mismo", usted acaba siendo un dolor de cuello para las personas. No será una inspiración para la persona que tiene alrededor. Pero entiendo lo que quiere decir. Desde el exterior puede parece tremendamente especial, tiene que traerla desde el aeropuerto, tenemos que devolverla, no tiene dinero... bueno, es una transacción si usted quiere que un monje o una monja Theravada lo visite. Si no nos quieren, podemos quedarnos en nuestro monasterio. Está bien.
Es muy saludable disipar el misterio y los prejuicios.

MR: ¿Hay algo en el Vinaya que haya tenido que ser alterado en Occidente?

Ajahn Sundara: Cosas simples. Vestir sombreros y zapatos. También hemos recorrido un largo camino en dar a monjes y monjas el mismo nivel en términos de reconocimiento y respeto, en términos del modo que interactuamos en la vida diaria, incluso en las ceremonias. Monjes y monjas pueden enseñar, escuchar el Dhamma. Ambos controlamos nuestras comunidades. Los monjes y las monjas mayores dirigen el monasterio como un todo. Cuando llegué, al principio los monjes tenían que ser físicamente más altos que las monjas; lo hemos dejado de lado por completo y estamos juntos sobre el mismo piso. El Abad está en el medio, los monjes están de un lado y las monjas están del otro lado. Hemos seguido un camino largo desde el modelo tradicional.

MR: ¿Cómo decidieron cambiar un aspecto -sombreros y zapatos, todos sobre el mismo suelo- y mantener otros?

Ajahn Sundara: En el tiempo del Buddha, el protocolo que tenía dentro de la comunidad de monjes y monjas era un modelo tomado de su sociedad. Por ejemplo, en Sri Lanka los niños solían hacer reverencias en la mañana y en la tarde a sus padres y recitar un pequeño gatha de gratitud. No es sólo en la tradición monástica que usted tenía esta clase de modelo de diferenciación. Es idéntico al modelo que estaba vigente en la sociedad.
En la cultura occidental actual hemos estado derribando las barreras del sistema jerárquico y por eso todos estos cambios ocurrieron no tanto porque alguien tenía una idea -¡Cuando usted tiene juntas a cincuenta personas, tiene muchas ideas volando alrededor! Los cambios se produjeron a través de la experiencia, a través del descubrimiento con sólo ver lo que se valora y cómo se siente las cosas. ¿Cómo experimentamos un aspecto particular del Vinaya? Se siente cómodo- no en un nivel del Dhamma, sino al tipo de nivel convencional del día a día -¿Qué se siente apropiado? Desde que las mujeres tienen una voz fuerte, esto ha sido por mucho la luz que guía a través de nuestros cambios. Así mismo, a los hombres occidentales no les gusta ver a las mujeres en una posición inferior, o al menos no visualmente. Luego es aquí en dónde estamos trabajando juntos para realmente ver lo que es más cómodo en términos de mutuo respeto.

MR: Eso suena como a un proceso que podría ser muy complicado.

Ajahn Sundara: A menudo digo que si las cosas no se complicaran no habría trabajo del Dharma, esa es la labor de Mara. Mara complicará todo.

MR: ¿Puede describir a Mara?

Ajahn Sundara: Mara es la personificación del mal en el Budismo. Siempre está representado en los discursos del Buddha como un pequeño personaje muy cómico. A menudo visitaba a las primeras monjas iluminadas para desafiarlas. Por ejemplo, le dijo a una monja (estoy parafraseando) "Oh, usted es muy hermosa. Mire esto -sola en el bosque, a la sombra, perdiendo su tiempo. Usted podría ser mucho más afuera en el mundo". Y las monjas venían a ella y decían, "Te conozco, Mara". Mara persiguió al Buddha durante 45 años, tratando de tentarlo con todo tipo de objetos, aún cuando estuvo iluminado. Pero Mara, con aquellos monjes y monjas iluminados, siempre fue visto como un personaje estúpido que solamente venía tratando de engañar a estas monjas que afirman, "Te conozco Mara, he visto la limitación del placer sensual. He visto la muerte y el cese y no pertenezco más a este mundo". En los textos y discursos es representada como alguien que marcha con los hombros en alto, vigorosamente ofendida. Como dijo un reconocido maestro Sufí, "No necesita ir muy lejos para ver el mal. Sólo mírese a sí mismo". A menudo digo que Mara no es tan malo, el diablo no es tan malo, cuando nos miramos a nosotros mismos no es tan malo. En realidad somos muy dulces. Muchas partes de nosotros son muy agradables. Por lo tanto, es difícil ver a Mara porque con frecuencia es expresada en formas muy dulces y agradables.

MR: ¿Cómo aquellas monjas saben que las voces distractoras eran Mara y no el verdadero llamado a avanzar y entrar en el mundo? ¿Cómo alguien reconoce su verdadera voz?

Ajahn Sundara: Si sucede que usted se convierte en una monja, entonces ese es su llamado.

MR: ¿Alguna vez se han cometido errores?

Ajahn Sundara:No siempre es tan claro. Pero siempre puede colocar su corazón el lugar correcto. En su corazón puede plantar la semilla de la intención. Su anhelo, su voto -todo esto es la intención plantada en su corazón. Cuando usted recita los cánticos, en la mañana y en la tarde, usted está plantando, está dejando crecer estas intenciones al recordar su corazón una y otra y otra vez, y está cantando muy alto por lo que su mente va a oírlo! Definitivamente está gritándole a Mara. "Vamos a hacer el voto por todos los seres sintientes!" Mara surge: "Oh, ¿por qué tiene que hacer el voto por todos los seres sintientes? ¿Por qué no un poco de chocolate? No he comido desde el almuerzo, ¿qué hay de mí?
Usted no sabe. Gran parte de su vida es estar en un lugar de no conocimiento y permitir que los pensamientos que surjan, surjan, lleguen y se vayan, y después en algún punto sigue colocando su corazón en la posición de habilidad y luego algo sucede. La mayoría de la gente que se ha ordenado afirma "No sé cómo pasó. Eso fue todo. Yo sabía". ES como dejar ir de su corazón toda clase de preocupaciones y ansiedad y miedo y así sucesivamente, y luego llegar a un lugar de claridad, tal vez de paz. Entonces se encuentra a usted mismo en la situación y dice, "Dios, si hubiese pensado en ello tal vez nunca lo habría hecho". Estoy segura de que conoce ese lugar. Porque en algún punto deja de pensar y lleva a su corazón más allá de su intelecto, sus preocupación, o sus miedos. A medida que practica está más consciente de que Mara está allí.
Nunca decidí llegar a ser una monja. Solamente pasó. Estaba interesada en la enseñanza y la meditación, y básicamente estaba yendo a aprender mientras estaba con mi maestro y si tomaba una ordenación de monja, entonces bueno. Simplemente me ordenaré, así puede estar allí y continuar el estudio. Fue así -no fue algo como "Voy a ser una monja", y luego me fije esa tarea y proyecto. Fue tres años después que volteé hacia atrás y dije, "Si, creo que ahora soy una monja budista, Realmente puedo decir que soy una monja budista. Acepto que soy una monja budista". Por lo que no puede decir. Luego de un tiempo llega a conocer las voces de avidez, las voces de odio, las voces de la ilusión. Y llega a conocer lo que son esos fuegos; llega a conocerlos muy bien, así cuando se mueve, es cuidadoso. No los reprime sino que está atento y alerta a la posibilidad de transformación y al potencial de destrucción que tienen, incendiándolo hasta el suelo. Pero usted sabe desde un punto de vista práctico que no existe diferencia alguna entre Mara y nirvana. Mara es lo que necesita para liberarse a usted mismo. A menudo la tradición Theravada es vista como muy dualista: tiene que ser bueno, muy disciplinado y reprimir todas sus fuerzas y demás, todas sus energías, así puede seguir siendo un buen monje y una buena monja. ¿Esta es la basura que usted conoce? Esto no es cierto. En mi tradición, mi maestro decía con frecuencia que saltara en el fuego. Él diría, ¡salta en el horno!

MR: ¡Eso suena muy Mahayana!

Ajahn Sundara: Ahí va, ¿lo ve?

MR: Gracias

Ajahn Sundara: Con gusto